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¿Por qué me cuesta tanto relacionarme con los demás?

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¿Por qué me cuesta tanto relacionarme con los demás?

Hay personas que muestran una gran capacidad para relacionarse con otras y hacer amistades fácilmente. Sin embargo, hay otras personas les resulta muy difícil entablar una conversación con desconocidos o interactuar con otras personas.

Curiosamente, las personas que poseen la capacidad de interrelacionarse correctamente con los demás no son más simpáticas o más agradables que las personas que no poseen esta habilidad.

Entonces ¿cuál es la diferencia entre estas personas? De acuerdo a psicologos malaga consultados, la respuesta es: en las habilidades sociales.

¿Qué son las habilidades sociales?

Las habilidades sociales se pueden definir como: ”El conjunto de conductas emitidas por una persona en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas.» (Caballo, 1986).

Por tanto, una persona con habilidades sociales es aquella que es capaz de interactuar eficazmente con los demás, es decir, solucionar problemas y/o evitar conflictos, saber expresar su opinión e ideas correctamente, saber decir “no”, hacer críticas o expresar su desacuerdo con algo sin molestar ni resultar ofensivo.

¿Cómo se que no tengo habilidades sociales?

Esta es una de cuestión por la que habitualmente se consulta al Psicólogo. Si a una persona le cuesta relacionarse con los demás o, cuando lo hace, provoca el rechazo del resto, es que carece de habilidades sociales.

La dificultad para relacionarse se atribuye a la timidez, ya que se percibe un sentimiento de vergüenza en el momento de expresarse o de interactuar con el resto. La vergüenza es una sensación humana que se deriva de la propia percepción de deshonor que conduce a la humillación.

Genéricamente se define como “la emoción que nos hace saber que somos finitos” (John Bradshaw). Pero objetivamente no hay ningún deshonor o humillación en entablar contacto con los demás.

¿Entonces por qué se siente vergüenza o timidez? Por diferentes razones: por miedo al rechazo, al fracaso, a la negación y, en definitiva, miedo a no tener éxito socialmente. Este tipo de sentimientos y pensamientos denotan una falta de habilidades sociales.

Las personas con una mayor facilidad de relacionarse no tienen esta percepción ni estos pensamientos negativos hacia sus conductas.

La falta de habilidades sociales no siempre se relaciona con la falta de interacción. Muchas personas no sienten dificultad para relacionarse pero lo hacen erróneamente, de modo que los otros se sienten ofendidos o molestos por el modo que se les ha comunicado algo. Se trata de personas que, sin pretenderlo, molestan a los demás con sus comentarios o con la expresión de sus opiniones.

Las personas con habilidades sociales son capaces de expresar opiniones e ideas de modo adecuado, evitando los conflictos.

¿Para qué sirven las habilidades sociales?

Las habilidades sociales pueden ser muy útiles en la vida diaria. ya sea para lograr una adecuada interacción personal con los demás, para expresar y comunicar ideas de forma óptima o para facilitar la integración y el acercamiento hacia personas desconocidas.

Asimismo, una persona habilidosa socialmente tendrá una mayor capacidad de comunicación y, por lo tanto, de resolución de conflictos.

Las habilidades sociales contribuyen a mejorar tres factores muy comunes en la vida diaria:

1. Factores materiales: Una persona con habilidades sociales tendrá una mayor facilidad para alcanzar sus objetivos. Por ejemplo, a una persona habilidosa socialmente le será más sencillo pedir un aumento de sueldo o reclamar en un comercio.

2. Factores sociales: Las personas socialmente habilidosas tienen un mayor éxito relacional. Esto significa que les es más fácil integrarse en un grupo, hacer amistades y entablar conversaciones con desconocidos. Asimismo, las personas con habilidades sociales suelen tener una mayor capacidad en la resolución de conflictos, por lo que el vínculo relacional con los demás es más fuerte que el del resto.

3. Factores personales: Las personas que tienen habilidades sociales poseen una mayor autoestima. Esto se produce por un factor relacionado con la retroalimentación, ya que cuando una persona percibe que tiene éxito socialmente y que es capaz de resolver problemas de modo adecuado se siente satisfecha consigo misma.

Por otro lado, un entorno libre de conflictos y socialmente óptimo promueve la autoestima de las personas que lo integran.

¿Se nace con habilidades sociales?

No es extraño escuchar que una persona es socialmente habilidosa porque desde siempre ha tenido esa habilidad, lo cual nos puede llevar a pensar que es un rasgo de su personalidad o de su carácter y que, por tanto, ha nacido con esta capacidad. Esta idea es errónea. Nadie nace con habilidades sociales.

La capacidad de relacionarse adecuadamente con los demás se aprende. Muchas personas muestran mucha facilidad para la interrelación con los demás desde tempranas edades y esto ocurre porque han tenido experiencias precoces de interrelación exitosas, o cual ha permitido que adquieran habilidades sociales desde la niñez.

Aunque es en la infancia donde se aprende en mayor medida las relaciones con los demás, el proceso relacional permanece continuo a lo largo de la vida.

La mayor parte de las personas adquieren sus habilidades sociales en la interacción con los otros, es decir, en los contextos sociales más habituales, como son la escuela, el grupo de amigos, la familia, etc.

Posteriormente, las experiencias sociales y laborales a lo largo de la vida las afianzan. Las habilidades sociales se desarrollan por la experiencia, aprendiendo a actuar de un modo u otro en diferentes situaciones.

¿Por qué las personas no son habilidosas socialmente?

Existen diferentes razones por las que una persona no es habilidosa socialmente. Puede ser que la interacción con los demás a lo largo de su vida haya sido pobre o por una percepción equivocada de las relaciones humanas. Pero, en general, esta falta de habilidad suele ocurrir por dos motivos principales:

1. Falta de aprendizaje. Se trata de personas que nunca han aprendido como relacionarse, ya sea porque no han tenido un modelo adecuado (por ejemplo, han convivido en una familia o círculo social conflictivo) o porque no han tenido un aprendizaje directo.

Un ejemplo sería una persona educada en un ambiente de total rigidez con unas normas muy estrictas. Puede que esta persona nunca aprendiera a expresar su opinión de modo adecuado.

2. Falta de práctica. Se trata de personas que han aprendido estrategias en habilidades sociales pero que nos las utilizan en su vida diaria, generalmente por la presencia de otros factores que las inhiben o que interfieren en el comportamiento.

Un ejemplo son los pensamientos negativos o el miedo al fracaso. Si una persona está convencida de que se le va a negar algo, nunca pondrá en práctica determinadas habilidades sociales.

Por ejemplo, si alguien piensa continuamente “no me van a dar el ascenso”, nunca lo solicitará.

Asimismo, si una persona tiene el convencimiento de que no va a caerle bien a nadie, no hablará con nadie en una reunión social o directamente no acudirá. Un fenómeno parecido ocurre con el miedo a hablar en público, que coarta la ejecución de la conducta de expresarse debido a los pensamientos negativos que interfieren.

Las habilidades sociales se pueden mejorar a lo largo de la vida. Existen numerosos recursos que se pueden adoptar para mejorar las habilidades sociales y así poder enriquecer la interacción con los demás.

En el caso de que una persona sienta un gran malestar por no poder relacionarse o por no saber cómo hacerlo, casos como fobia social o hablar en público, es recomendable que acuda a un profesional, un psicólogo,  que le dote de estrategias efectivas que le permitan superar estos obstáculos y la ansiedad derivada.

Juan Miguel Enamorado Macías Psicólogo

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